Vuelta
a Guara (por Baíl y Rodellar)
Descripción
Día 1 HUESCA - NOCITO - RODELLAR
Partimos desde el desvío asfaltado -junto
al futuro Palacio de Congresos- a la ermita de Salas. Seguimos por la
carreterita dejando un par de caminos que salen a nuestra derecha. Llegamos
a la ermita (fuente) y seguimos rectos. Tras pasar el puente sobre el
río Isuela, dejamos varios caminos que salen a nuestra izquierda
y poco a poco nos acercamos al río Flumen. Después de una
bajadita, tras pasar por una zona de casas de campo, entramos en una zona
mas arbolada. Nos iremos fijando mucho para encontrar a nuestra izquierda
el inicio de un sendero (km. 2,65). En caso de equivocarnos, llegaremos
al río por un vado que difícilmente se atraviesa en bici.
El sendero es precioso y va, entre árboles, paralelo al río
Flumen. Atentos a las raíces y piedras que asoman en él
ya que es fácil resbalar sobre todo en días muy húmedos.
Seguir siempre por el sendero principal evitando algún ramal que
sale en
dirección al río. En 1 km. llegamos a un puente sobre el
Flumen. Lo cruzaremos y seguiremos por la derecha en breve pero fuerte
ascenso. Continuamos siempre rectos hasta llegar a la carretera de Tierz
a Bellestar. La cruzamos junto a una casa blanca y por buen camino ascendemos
poco a poco en dirección al saso. En el km. 5,92 llegamos a una
zona de almendros.
Recientes obras de vallado de una granja han
modificado ligeramente este tramo. Justo al final del vallado abocamos
a un campo de cereal y en el que parece morir el camino. Tomamos un sendero
marcado con una flecha amarilla (Camino de Santiago) y lo seguimos por
un barranquito hasta llegar al desvío marcado en el libro de rutas
como km. 6,48 donde desembocamos en la subida al saso de Tierz, justo
en la curva más pronunciada de la pista. Comienza un duro ascenso
que tomaremos con calma. Una vez que llegamos a lo alto y después
de recuperarnos un poco, tomamos el camino de la izquierda en dirección
norte. Tras un par de desvíos, llegamos a la carretera de Barbastro.
La cruzamos y seguimos de frente por buenos caminos. Llegaremos a la carretera
de Bandaliés y la cruzamos y seguimos de frente para pasar junto
a Loporzano. Ahora por una zona más sombría seguimos rectos
en todo momento, siempre en dirección a la sierra. En el km. 16.26
llegamos a la carretera de Vadiello. La atravesamos y por camino encementado
llegamos a la ermita de Ntra Sra. del Viñedo.
Seguimos por el lateral izquierdo de la ermita,
por un sendero junto a unos olivos que se mete entre las carrascas para
en unos pocos metros salir al restaurado molino de aceite. Giramos a la
izquierda y siempre por el camino principal (atentos al cuaderno
de rutas) comenzamos
a ascender suavemente. Hay tramos muy pequeños que atraviesan bajo
unos almendros que pueden estar labrados. Así salimos a una pista
algo mejor bastante llana y que tras pasar junto a una casita de campo
aboca a otro camino que tomamos en ascenso, en dirección a la sierra
y con un piso bastante irregular y pedregoso. Tras un corto, pero duro
repecho, abocamos a la carretera de acceso al pueblo de Santa Eulalia
la Mayor.
Continuamos en ascenso hasta el pueblo donde
podemos abastecernos de agua, lo atravesamos en dura subida hasta la parte
más superior de él donde comienza un camino de tierra indicado
con unos postes (San Martín de la Valdonsera y Cuello Baíl).
Comienza ahora un ascenso que tomaremos con calma y que solo se hace muy
fuerte en un par de lazos para ganar altura. Así llegamos al km.
21,88 donde tomamos el camino de la izquierda (por la derecha se desciende
en algo más de 4 km a Vadiello) que asciende ligeramente hasta
un segundo colladito desde donde descendemos un poco hasta los Campos
de Ciano.
En
este punto marcado con postes indicadores tomamos el camino de la derecha
que ya vemos como asciende hasta cuello Baíl. Tras descender
unos metros comenzamos a ascender por una pista en buen estado a día
de hoy (10-06-2007) con un par de cortos pero fuertes repechos que nos
exprimen las piernas al máximo -otras ocasiones nos han obligado
a desmontar por condiciones de mal terreno, muy suelto- hasta llegar a
una barrera metálica. A partir de este punto el camino es más
suave y aunque no para de ascender lo hace agradablemente con unas vistas
excepcionales sobre la sierra, Vadiello y la Hoya. Cuatro lazadas en el
camino nos colocan prácticamente a la altura de cuello Baíl
-1315 mts. de altitud- en el km.27,96 donde podemos descansar y admirar
el territorio. Guara, Águila, Fragineto, río Guatizalema,
Gabardiella, Sescún, Ermita de San Urbez, Collado de Paúles,
etc
y resto de la ruta que nos queda por realizar.
Seguimos rectos en suave descenso hasta el km. 29,46 donde giramos a la
derecha en descenso más pronunciado y por una buena pista. En el
rápido descenso dejaremos un camino peor que sale a nuestra derecha
(km. 31,54), perdiendo bastante altura hasta llegar al km. 33,46 junto
a una balsa para ganado y donde cruzamos el barranco de la Sarna.
A partir de aquí la pista se estropea bastante y en unos 150 mts.
llegamos a un cruce donde dejamos a la izquierda una mala pista -en tiempos
ciclable, pero ahora no lo se ya que se ve muy deteriorado- que asciende
hasta el collado de Paules. Nosotros seguimos rectos descendiendo con
cuidado hasta atravesar el barranco Salado a partir del cual la
pista aún empeora más y asciende hasta llegar al Mesón
de Sescún o Santa Eulalia donde acaba esta pista.
El
Mesón de Sescún está en ruinas junto con lo que debieron
ser sus huertas y campos de labor. Zona antaño de gran actividad
comercial como ruta entre el serrablo y el llano. Justo a la izquierda
de las ruinas encontramos un poste indicador de direcciones que nos orienta
hacia la Ermita de Sescún (S. X y XI) y Nocito.
Tomamos dirección a Nocito por un sendero
no ciclable -señalado con montones de piedras durante todo el trayecto-
que parte en sentido noreste y que asciende suavemente en unos 20' hasta
el collado de Salillas. Desde aquí por sendero claro, descendemos
en dirección al barranco Fondo con algún pequeño
tramo ciclable dependiendo de nuestra técnica trialera. Desde luego
no merece la pena arriesgar ya que no ganamos tiempo en exceso aunque
nuestras piernas se alivien un poco de la tensión. Una vez en barranco
Fondo comienza la parte mas dura de senda. Un suelo bastante pedregoso
y suelto junto a la inclinación de la misma hacen nuestro porteo
duro. Por suerte parte del recorrido se realiza bajo vegetación
que nos protege del sol. Así llegamos a un falso collado desde
donde divisamos a nuestra derecha el río Guatizalema y los
grandes paredones de Fragineto. A partir de este punto la senda es "bastante"
ciclable (necesaria cierta técnica) y desciende hasta cruzar el
barranco Palomar (1h. 30' desde el mesón de Sescún)
junto a un refugio. Poco mas adelante (unos 5') el sendero se transforma
junto a unas ruinas en pista estropeada que desciende hasta la orilla
del río Guatizalema.
A partir de aquí la pista llanea y atraviesa
hasta por 4 veces el río Guatizalema para llegar de forma suave
y por buena pista hasta el pueblo de Nocito tras dejar en el km, 43,54
un desvío a la derecha hacia el precioso barranco de la Pillera.
Nocito es un pequeño pueblo donde podemos encontrar sitios
donde comer algo y en caso de necesidad alojamiento.
Salimos
del pueblo en dirección norte hasta llegar al km. 46,7 donde tomamos
una pista a la derecha que lleva a Bara. Cruzamos un barranco y empezamos
a ascender poco a poco ya que las piernas acusan el cansancio de lo ya
realizado y hace calor. En el km. 48,36 dejamos a la izquierda en lo alto
al Santuario
de San Úrbez. Tras un breve descenso alcanzamos Bentué
de Nocito (deshabitado) y poco más adelante Used (deshabitado?)
donde llegamos a un collado. A nuestra derecha parte la pista que asciende
al collado de Vallemona junto al pico de Guara.
Cambiamos de vertiente en este collado desde
el que ya descendemos entre bosques hasta el barranco de Used y llegamos
en poco tiempo a Bara. Este tramo se está asfaltando en la actualidad
pero a pesar de eso no desmerece en absoluto la belleza del recorrido.
En Bara, pueblo que ha cambiado en los últimos años,
podemos encontrar donde comer y pernoctar -Casa
Teixidor- y pedir información en caso de necesidad. A nosotros
nos atendieron muy amablemente y nos sugirieron modificaciones al recorrido
que habiamos hecho otras veces y que aceptamos gustosos. Este pueblo es
la última ocasión para proveernos de agua antes de Rodellar.
De Bara salimos cruzando el río Alcanadre
por un puente de madera. Solo cruzarlo tomamos un sendero estrecho a la
derecha que nos lleva hasta las primeras marcas y señales de la
GR1 que tomamos hasta Nasarre. El camino, como nos informaron, ha sido
limpiado recientemente y eso se nota disminuyendo la dificultad del porteo
que tuvimos en anteriores ocasiones.
La subida es lenta y penosa tanto por el calor
-son las 3 de la tarde- como por el cansancio acumulado -andar con calzado
de ciclista provoca continuos resbalones
con las calas metálicas- pero a la par permite contemplar un espectacular
paisaje tanto hacia el norte como hacia el sur con los impresionantes
cañones en los que se introducen los diversos cursos de agua. El
sendero se transforma poco a poco en una vieja pista petrolera que ya
montados nos permite llegar hasta Nasarre, pueblo abandonado del
que solo queda en pie la iglesia
románica restaurada recientemente y que asegura su conservación.
Puede servir de refugio en caso de necesidad.
De Nasarre salimos junto a un muro hasta unos
carteles indicadores que ya nos dirigen en dirección sureste a
través de un sendero cada vez más estrecho e intransitable
para las bicis debido a que año tras año va siendo cerrado
por los arizones, auténtica trampa para las bicis y para el ciclista
en caso de caída (es como tumbarse en un colchón de agujas).
Así en poco más de 1,7 km. llegamos a unos carteles indicadores
donde giramos a la derecha en descenso hasta el Dolmen
de Losa Mora justo en el cruce de una pista mal marcada. La tomamos
a la derecha en descenso bastante técnico a trozos que nos introduce
poco a poco a traves de un paisaje mágico en el barranco de
Andrebot. Aquí ya no cabe más opción que portear
la bici durante el descenso del barranco. El terreno, muy degradado y
pedregoso, hace difícil y penoso el descenso y nuestras piernas
ya no están para muchos trotes. En algo menos de 45'
llegaremos hasta el fondo del barranco de Mascún junto a
la surgencia del mismo nombre. Desde aquí la ruta deja de ser solitaria
y podremos observar ya numerosos escaladores que se entrenan y disfrutan
de las impresionantes y difíciles paredes que lo rodean y gente
que disfruta del río.
Seguimos, tras cruzar el río, por el fondo
del barranco hasta que el sendero comienza a trepar por el lado izquierdo
del mismo hasta un alto desde el que divisamos Rodellar y donde nuevamente
podemos montarnos en la bici para llegar al pueblo.
En Rodellar encontraremos un par de campings
(Mascún y El
Puente) donde alojarnos y descansar relajadamente para estar en forma
el segundo día.
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