TRANSPIRENAICA
ARAGONESA 4/5
Sabiñánigo
- Aragüés del Puerto 2/3
Volvemos sobre nuestras ruedas y ya todos juntos
descendemos por el valle por una buena pista hasta pasar el río
Ijuez por una pasarela ya que el río se ha llevado el
paso de tierra. Dejamos el pueblo abandonado de Bescos de la Garcipollera
a la derecha y pronto la pista se transforma en asfalto al llegar
al desvío a Villanovilla, pueblo rehabilitado totalmente
con más suerte que los otros del valle. El descenso por esta
carretera es muy rápido sobre todo sabiendo que nos espera el
almuerzo en Castiello de Jaca. Antes debemos pasar por un centro de
ganadería experimental. El equipo "rojillo" -Michel,
Edu, Pedro y yo- en una maniobra de estrategia atacamos en el descenso
descolgando al resto del grupo a pesar de los intentos de los "verdes"
de pillarnos.
Entramos
en Castiello de Jaca tras cruzar el río Aragón
donde nos esperan los coches de apoyo y tomamos unos bocadillos y unas
cervezas. Nos encontramos a los amigos de Barcelona que han dormido
en Senegüe y nos comentan como han tenido que descalzarse para
pasar con apuros el río Aurín. El local está helado
por el aire acondicionado y nosotros sudados, pero el jugoso bocadillo
está en su punto ideal.
Tere se une a la ruta. A partir de ahora es
casi todo asfalto y como de costumbre lo atacamos a la peor hora del
día. Salimos por carretera nacional en dirección a Canfranc
para coger el desvío que asciende hasta Aratorés. Bajo
una parada de autobuses nos preguntan un par de peregrinas de edad -una
argentina y otra inglesa- por el horario de los autobuses. No lo sabemos
pero nos quedamos Chavi y yo un rato a contar nuestras andanzas y a
tratar temas de supuesta "fe" y encuentros con la "luz".
Entre
risas y comentarios no reproducibles en este diario comenzamos la caza
y captura del resto del grupo que ha tirado para adelante. El calor
aprieta y no los alcanzamos hasta el pueblo de Aratorés.
La carretera es ancha y se sube con comodidad pero voy pensando que
aún quedan tres puertos por pasar. Siempre los he hecho en dirección
contraria durante la "Vuelta a la Jacetania" y se me antojaron
muy duros. En el collado de la Sierra nos esperan los
coches de apoyo que aprovechan para disfrutar desde estos miradores.
Este es un cruce de caminos en el que dejamos a la derecha la pista
que asciende al refugio López Huici y que ya conozco pues tengo
marcada una ruta por estas sierras. Unos refrescos para mitigar el calor
y seguimos en descenso hasta Borau donde tomamos al asalto una
fuente en el pueblo. Nos refrescamos todo lo que podemos pues el calor
aprieta muy fuerte y el aire apenas se mueve. Salimos del pueblo en
dirección a San Adrián de Sasabe y a mitad
de camino tomamos la pista asfaltada que asciende hacia Aísa.
Es corta pero la ruta empieza a pasar factura. Subimos disgregados en
grupos charlando tranquilamente. Asciendo junto a Tere que se está
comportando de una manera admirable ya que su bici "cuasi"
de paseo tiene unos desarrollos antiguos que le exigen un sobreesfuerzo
considerable.. Desde el collado ya vemos bajo nosotros el pueblo de
Esposa. Descendemos con rapidez en dirección a Aísa
y tras atravesar el pueblo encontramos una zona recreativa donde a la
sombra de los árboles descansamos algo y nos abastecemos de agua.
Comenzamos
la última ascensión del día hasta el refugio
Loma de Aísa. Ya tranquilos pues luego nos queda una
larga bajada hasta Jasa. Durante la bajada nos encontramos a un par
de cicloturistas de edad que ascienden este duro puerto completamente
forrados de ropa, nos imaginamos que para protegerse del sol. El largo
descenso permite disfrutar de este recorrido que no es más que
la antigua pista de tierra asfaltada con cerradas curvas y por suerte
poco transitada. Antes de entrar en Jasa reagrupamos para salir
de el por un viejo sendero muy vestido y a tramos no ciclable. Ante
nosotros ya esta Aragües del Puerto. Antes debemos
cruzar por una pasarela peatonal el río Osia y
remontar hasta el pueblo ya por asfalto.
El
pueblo está muy bien conservado, lejos de lo que yo recordaba
de hace muchos años y nos alojamos en la casa de turismo
rural Calvo que casi ocupamos al completo. Habitaciones dobles
y de matrimonio nos permite acomodarnos a gusto. Duermo con Antonio
y montamos la central de cargadores para las distintas baterías
y la descarga de archivos al portátil.
Hemos llegado a buena hora así que tenemos
tiempo de pasear por el pueblo, revisar el camino de salida de mañana
y tomar un refresco antes de la cena. Cenamos en el único restaurante
del pueblo. La comida es excelente y pasamos un buen rato con las ocurrencias
de Edu.
Durante la noche cae una tremenda tormenta
de relámpagos que iluminan el cielo de forma continua y de una
intensidad que los vecinos nos comentan que casi no recordaban. Son
malas noticias para la ruta de mañana en la que deberemos andar
y transitar por pistas muy estropeadas.
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