TRANSPIRENAICA
ARAGONESA 5/5
Aragüés
del Puerto - Isaba 2/3
Salimos
del pueblo y tomamos la carretera que lo une con Ansó. Está
recién arreglada y ascendemos a ritmo suave algo menos de cinco
kilómetros hasta llegar al collado donde la abandonamos para
tomar una pista de tierra que hace de cortafuegos. Pedro y Edu están
cansados y deciden llegar por esta carretera hasta Ansó. Los
demás comenzamos a pedalear ascendiendo ligeramente hasta un
par de fuertes repecho donde debemos echar pie a tierra. De nuevo dudas,
el track nos manda por la GR y una pista que tengo marcada con waipoints
va paralela a él. Me arriesgo y sigo por la pista que al menos
la podemos ciclar como ocurre durante bastante tiempo. Incluso hay tramos
en los que a nuestra izquierda a pocos metros más abajo se ve
el sendero GR. Dejamos alguna pista a la derecha que vuelve a Echo y
durante algunos kilómetros disfrutamos del paisaje. Voy intentando
ver un punto en el que pasemos cerca del track. Veo un sendero que desciende
y por allí me meto a pasar de ciertas protestas. En menos de
100 metros topamos con la GR que ya continuamos. A ratos montados y
a ratos andando, esta nos introduce por rincones preciosos con alguna
cascadita entre paredones ideales para un eremitorio como los que frecuentemente
vemos. Hay un par de momentos críticos donde se juntan varios
senderos y en el dudamos hasta encontrar el camino correcto.
Senderos
húmedos y sombríos ya no solo por la densidad arbórea
sino porque el cielo se está tapando, escasamente nos permiten
ciclar hasta que poco a poco se ensanchan y toman el aspecto de estrecha
pista. Ahora ya con pedaleo más alegre llegamos hasta la carretera
de Zuriza dentro de Ansó. Debemos comer. Escasamente llevamos
treinta kilómetros y ya son las tres y media. Aquí nos
esperan los coches de apoyo y Edu y Pedro que ya han llegado hace buen
rato. Menos mal que previamente, durante el descenso, Michel había
llamado a Carmen para que, en el bar Zuriza, nos fueran
haciendo los bocatas y solo hemos llegado con quince minutos de retraso.
Estos están impresionantemente buenos y calentitos. Un par de
cervecitas, un café o poleo-menta y a seguir. El cielo amenaza
con descargar y a pesar de estar muy cómodos, nos quedan veintiséis
kilómetros, eso sí, por asfalto.
Tomamos dirección a Zuriza y ascendemos
muy cómodamente ya que la carreterita apenas tiene desnivel salvo
en algunos tramos. Vamos parando a reagrupar y aunque cae algo de agua
no es la suficiente como para ponerse el chubasquero. Se moja uno más
por el sudor que por el agua que cae. Afortunadamente el cielo aguanta
y ese calabobos y el fresquito del aire hace que el trayecto se haga
más suave. El paisaje que nos envuelve es impresionante y más
hoy con ese cielo cubierto que le da grandiosidad. Primero llevando
el río Veral a nuestra izquierda para luego cruzarlo
por un puente antes de atravesar un estrecho entre paredones labrados
por él.
En
una zona mirador tenemos el último contacto con los coches de
apoyo que ya parten para el camping de Isaba. Nosotros seguimos rodeando
la inmensa mole de Peña Ezcaurri y tras atravesar
el estrecho se abre ante nosotros Pasado este aparece de forma inesperada
el magnifico valle de Zuriza, donde hay un camping y desde
aquí se divide en dos pequeños valles glaciares más:
el de Linza y el de Tachera con los Alanos
custodiando y el pico Quimboa separándolos.
Reagrupamos y tras un breve respiro ascendemos
en poco tiempo y de forma suave hasta un collado donde está el
límite provincial situado en el puerto de los Navarros.
Entramos en Navarra. El track nos lleva por una pista que aparece cortada
con una cinta. Debido a la posibilidad de lluvia decidimos seguir por
carretera ya en descenso. Entramos en el bonito valle de Belabarce.
Acompañados del río del mismo nombre una carretera recta
nos lleva rodeados de pastos y alguna borda hasta una divisoria del
valle que deja al monte Zolo entre ambos lados. Como nos
dirigimos al camping de Isolaze que esta aguas arriba
de Isaba, abandonamos el track que desciende hasta el pueblo y continuamos
por asfalto en un rapidísimo descenso a tumba abierta donde intentamos
que se imponga más la razón que el corazón. Así
desembocamos en la carretera de Belagua, la tomamos a la derecha hasta
llegar en poco más de dos kilómetros al camping. Ya estamos
en el valle del Roncal.
Este
tiene unas magnificas instalaciones en las que ocupamos dos camaretas
de doble altura con 8 literas. Yoli e Ismael, mujer e hijo de Chavi
nos esperan aquí para unirse a la travesía. Tras la ducha
pertinente y el despliegue de nuestras cosas decidimos bajar a Isaba
con los coches para cenar. Sin embargo la diligencia de la recepción
es otra cosa, en más de tres horas son incapaces de tomar nuestro
D.N.I. y los pedimos para poder bajar al pueblo. Ahora llueve y cuando
por fin conseguimos encontrar donde tomar algo, cae una tromba impresionante
de agua. Cenamos unos platos combinados en un hotel a la entrada del
pueblo para después volvemos al camping a dormir. Como no dan
desayunos antes de las 9,30 deberemos buscarnos la vida para tomar algo
mañana.
Esta etapa en su parte inicial puede estar
condenada a su desaparición si continúa la degradación
de los caminos a la que estos están sometidos. En apenas poco
tiempo solo de podrán realizar a pie, con la bici al hombro.
Desde luego los ciclistas con alforjas ya se pueden olvidar de realizarla.
Una pena.
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